Fuera de la Cancha Radio | «Van a sufrir un desgaste altísimo»
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«Van a sufrir un desgaste altísimo»

«Van a sufrir un desgaste altísimo»

No tienen un dueño claro. Los banquillos de Madrid y Barça podrían cambiar de jefe la próxima campaña. Entre los candidatos para dominarlos emergen dos clásicos: Raúl González y Xavi Hernández. Dos ‘ex’ que parecen tenerlo todo para triunfar en los clubes donde se hicieron grandes. «Les pega mucho. Antes o después acabarán dirigiendo a esos equipos.

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Xavi tiene la mentalidad de Cruyff tan del Barça y Raúl cuenta con esa raza, ese espíritu tan madridista de creer en los momentos más complicados. Quizás no tengan mucha experiencia en la élite, pero disponen de un conocimiento alto», explica Juan Carlos Unzué, que compartió vestuario con el astro catalán.

La clave, según su criterio, es que «cuando estén ahí adopten su propia idea. Xavi no puede ser Guardiola ni Raúl debe ser Del Bosque. Tienen que ser ellos mismos y exteriorizar esos conocimientos de forma especial. Eso es lo bonito, que cada entrenador tiene su librillo y sus matices. Seguro que les dan un toque a lo que se ha visto hasta ahora», señala el navarro, quien cree que ambos pueden tener una oportunidad gracias a Pep.

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«Él abrió el camino. Cuando yo era jugador no era habitual que un entrenador pudiese coger a un equipo grande casi sin experiencias en los banquillos. Ahora esa sensación ha cambiado e incluso parece una gran opción. Como lo de Guardiola primero y lo de Zidane después salió bien, una opción de este tipo ahora está justificada», añade.

Para Vicente Del Bosque, que tuvo la oportunidad de dirigir a ambos en la Selección, no hay duda de que llegarán sea ahora o en unos años: «Tanto ellos como Joseba Etxeberria serán entrenadores del primer equipo seguro, están destinados. Raúl es un hombre muy responsable, formal y al que le gustan las cosas bien hechas. Me los imagino a los tres siendo grandes entrenadores. No sé si durante su época como futbolistas sintieron ya esa llamada para entrenar después, pero esto es algo vocacional y ahora se les nota al verles que llevan el fútbol dentro».

Quien sí detectó que Raúl tenía futuro como míster fue José Antonio Camacho: «Cuando era jugador le gustaba saber por qué se hacían las cosas. Te preguntaba siempre. Cuando le dabas información la aplicaba. Los que hemos sido jugadores antes tenemos esa visión, luego puedes aplicar las cosas según lo que viviste en el vestuario». Aunque el murciano recuerda que poco tiene que ver un oficio con otro: «No es lo mismo ser jugador que míster. Dirigir a un grupo no es sencillo, pero ambos lo están haciendo ahora bien. Ambos pueden entrenar a sus clubes o incluso a la Selección. Son gente que ha sido historia en sus clubes y eso ayuda, aunque el momento de su llegada dependerá de las necesidades de los clubes. Aún no he escuchado decir a Zidane o Koeman decir que se van».

Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida, después nunca se sabe…

Miguel Ángel Portugal

Acertar el momento, clave

Carles Rexach, por su parte, les recomienda esperar. «Les diría, sobre todo a Xavi, que esperen un año. A veces las prisas son malas consejeras. Lo normal es que Zidane y Koeman terminaran sus años de contrato. Ambos tienen un gran dominio del fútbol, pero necesitan a futbolistas de muchísimo nivel que ahora no tienen los grandes. Madrid y Barça tienen equipos mayores y necesitan un ‘plan renove’. Hacer esa revolución es complicada y la deberían hacer Zidane y Koeman. Si Raúl, que lo tiene un poco más fácil, y Xavi llegan ahora y les toca cambiar a muchos jugadores, algunos de ellos excompañeros suyos, van a sufrir un desgaste altísimo. Además, los jugadores que traigan tienen que funcionar porque si no lo hacen ya está el lío montado. Les tienen que allanar el camino», cuenta alguien que vivió varias situaciones de emergencia. Aunque «lo mío era diferente porque cogía al equipo cuando había problemas y luego firmábamos a otro entrenador. Si Xavi quiere marcar una época tiene que hacer como Pep, aparecer y desaparecer».

La de Rexach es una visión que no comparte Miguel Ángel Portugal. «Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida. Nunca se sabe. A veces si esperas, luego no te llega. Por eso creo que, si tienen la oportunidad, deben cogerla. En este sentido tengo una anécdota buena con Raúl que me da algo de reparo contarla. Cuando el club estaba pensando en cesar a Schuster yo era Secretario Técnico y en una reunión con Calderón y la directiva me ofrecieron coger al equipo. Yo dije que si se pensaba en eso para el futuro no habría problema, pero no esperaba que fuese para ese momento. A la mañana siguiente apareció Juande y en su presentación, pasó Raúl a mi lado y me dijo, con ese tono sibilino que tiene él: ‘míster, que se ha echado atrás…’. En ese momento había muchos jugadores con los que yo había coincidido en la cantera y supongo que me apoyarían», recuerda.

Para él, Raúl es «el típico hombre de la casa que tiene jerarquía absoluta, que conoce él club y que funcionará bien porque ya ha ocurrido en el pasado con otros casos como Molowny, Del Bosque, Amancio, Miguel Muñoz, Zidane… Raúl cuenta con eso. A veces vienen entrenadores de fuera que intentar implantar sus normas o estilo y no funcionan porque aquí funciona lo sencillo. Hay una frase de Molowny que es genial. Él decía siempre en el vestuario a los jugadores que si estaban ahí es porque eran los mejores en su puesto. Y es verdad, en el Madrid funciona lo sencillo y los jugadores ya saben porqué están ahí».

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El hecho de haber sido leyendas en sus clubes y contar con una personalidad arrolladora les favorece. «Son líderes y eso es una cuestión clave para triunfar en un vestuario. Para ser primer entrenador necesitas tener carácter y que la gente te acepte. Hay que recordar que los jugadores deciden. Cuando entra un entrenador nuevo, los futbolistas se vuelven bastante analíticos y el preparador debe tener personalidad para trasladar su mensaje. Tiene que mandar pero siendo comprensivo. Los clubes tienen momentos para todo. A veces necesitan entrenadores con más experiencia, otros para apagar un fuego, otras veces requieren de alguien del club… Conocer bien sus tripas es importante, el público al principio les apoyará algo más, pero luego la presión es la misma siempre para todos», cuenta Toni Grande.

Por suerte, ambos cuentan con una personalidad arrolladora. «El hecho de entrenar a excompañeros me parece una oportunidad para desarrollar mayor empatía y confianza con el vestuario más allá de poder ser un problema o una dificultad. Ambos tienen una personalidad ganadora sobradamente desmostrada, sus propios rasgos de carácter determinarán sus diferentes estilos de dirección de equipos, ambos con una potencialidad de rendimiento de élite. Sin duda tienen madera para ser auténticos líderes de los banquillos de equipos grandes«, cuenta Víctor Sánchez del Amo.

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Otro que jugó en el césped con ambos fue Saviola. «A los dos ya se les veía que tenían madera para ser entrenadores. Sobre todo a Xavi, con quien compartí más tiempo. Era un auténtico estratega dentro de la cancha. Siempre estaba mirando y analizando a los rivales. Nos explicaba con detalle cómo jugaban, ahí ya se notaba que lo llevaba dentro. De Raúl no hubiese dicho tan claro que acabaría después en los banquillos, pero lo que está claro es que los dos lo están haciendo muy bien, que van sumando experiencia y que conocen el mundo del fútbol. Han estado muchísimos años en clubes importantes y cada uno bebe de la filosofía de su equipo. Lo han manado desde pequeñito y suplirán esa falta de experiencia en Primera con el conocimiento de los clubes».

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Iván Campo sí vio más claro el futuro de Raúl: «Leía muy bien los partidos. Decía hacia qué parte del campo nos debíamos volcar para sacar más beneficio. Era un estratega y, sobre todo, alguien muy trabajador. Llegaba el primero y se iba el último. Ahora en el Castilla trabaja igual».

Toca hacer limpia

Una de las tareas más difíciles que deberían afrontar es la de renovar la caseta. Unos vestuarios donde aún quedan futbolistas con los que coincidieron como jugadores. «Esa es una labor muy muy difícil. Si finalmente llega Raúl, que todavía no está claro, puede tener una situación difícil por ejemplo si tuviera que decir a Marcelo que no cuenta con él. Nosotros vivimos una situación similar en su día cuando Valdano pasó a ser entrenador. Él era nuestro compañero o amigo y, de un día para otro, pasa a ser tu jefe de alguna manera. Le tocó tomar decisiones difíciles como la que tomó precisamente con Raúl y Butragueño. Pero hay que entender que es su nuevo trabajo y que tienen que tomar las decisiones que consideren más justas», cuenta Paco Buyo.

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Otro futbolista que pasó a tener de jefe a un amigo fue Irureta. «Fácil no es empezar así, dirigiendo a tus excompañeros. Pero es que tienes que comenzar a entrenar en algún momento y mejor hacerlo en casa que fuera. A nosotros nos ocurrió con Aragonés en el Atlético. Empezó sin experiencia, por eso es importante cortar con el pasado de alguna manera. Luis desde el principio les dijo a todos que tenían que tratarle de usted. Con eso cortaba de alguna manera con lo anterior. La personalidad les cambia, deben centrarse en el grupo. Tiene cosas positivas, como que te conoce muy bien y sabe sacar lo mejor de cada uno. Es una ventaja, pero por otro lado tiene la dificultad de que debes tomar decisiones complicadas con alguien con el que has compartido muchas cosas en el vestuario. Son decisiones duras», cuenta el vasco, quien recuerda que Xavi y Raúl vivirán situaciones similares. «Seguro que son fuertes para afrontarlas. A ellos ya se les podía intuir que iban a ir por aquí, como a otros jugadores como Setién, Mendilibar o Scaloni«, advierte.

Para Unzué, que conoce bien el vestuario azulgrana, Xavi no va a tener problemas en este sentido: «Tiene las cosas muy claras. Ha tenido la suerte de convivir con grandes jugadores y entrenadores. Ahora los conocimientos tácticos además son más ricos que hace 20 ó 30 años. Si a esto le sumas que ha tenido la oportunidad de ganarlo todo con la Selección, se da el cóctel perfecto para estar bien preparado. Haber sido un gran jugador no garantiza ser un buen entrenador, pero algo facilita. Él sabe cómo funciona el Barça y qué hace falta para que funcione y practique el fútbol que quiere. Con Raúl ocurre más de lo mismo». Antes o después, ambos tomarán el mando. La inexperiencia en Primera parece que ya no es inconveniente.

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