Fuera de la Cancha Radio | Un jugón ‘Ibérico de bellota’ a sus 40 años: «Hay gente que solo mira el DNI»
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Un jugón ‘Ibérico de bellota’ a sus 40 años: «Hay gente que solo mira el DNI»

Un jugón ‘Ibérico de bellota’ a sus 40 años: «Hay gente que solo mira el DNI»

Valladolid, Cultural Leonesa, Racing de Ferrol y Guijuelo han visto crecer la figura de Jonathan Martín (Salamanca, 1981). Investigando sobre nuestro protagonista de esta semana uno puede comprobar lo mucho que le aprecian en cada uno de los lugares donde ha estado: «Estoy orgulloso de mi carrera. No es fácil jugar hasta los 40 años y no es fácil hacerlo en Segunda B. Estoy muy orgulloso de hacer hasta 534 partidos como profesional».

Un mundo en el que te tienen que respetar las lesiones y eso es algo que a todo futbolista le puede pasar. «Los campos son más complicados en esta categoría. Llevo 10 años en césped artificial y es una superficie dura y agresiva, las articulaciones se resienten mucho. En Primera compites en hierba natural en buen estado y los medios de los jugadores de Primera y Segunda son distintos. Aquí en Segunda B no llegas a estos medios».

La noche que Valerón le ‘bailó’

Un futbolista de 40 años que ahora mira hacia atrás y recuerda aquel niño que comenzó a forjar lo que hoy en día es: «Empiezo jugando en el Santa Marta de Tormes desde los 10 a los 15 y me firma el Valladolid. Luego estoy dos años en Tercera, hago la pretemporada con el primer equipo y aproveché la oportunidad hasta que llegué a Primera y debuté con 21 años. Debuté sustituyendo a Caminero, otro canterano del Valladolid. A nivel nacional era una estrella, venía de jugar un Mundial y de hacer un doblete con el Atlético de Madrid, fue increíble», añade Jonathan a MARCA.

Empezó todo sobre ruedas, pero solo jugó dos años en Primera División: «A mí me llega la oportunidad muy rápido. Salía de un equipo de Tercera y sabía que la pretemporada tenía que aprovecharla. Siempre tuve claro que mi sueño era jugar en Primera. Fue un debut soñado, jugué en la segunda jornada también, pero en la tercera pude vivir una de mis peores noches de mi carrera. Tuve la misión de frenar a Valerón y en 45 minutos marcó un gol y dio una asistencia. Ahí me di cuenta de lo duro que sería jugar en Primera. Me cambió el míster en este momento, Pepe Moré, y estuve tres meses sin jugar. Parecía todo perfecto y Valerón en Riazor me puso los pies en el suelo. Creo que me vino bien y quizás mi noche más amarga».

Tuve la misión de frenar a Valerón y en 45 minutos marcó un gol y dio una asistencia. Ahí me di cuenta de lo duro que era esto

Jonathan Martín, jugador del Guijuelo

Un descenso a Segunda que marcó su carrera: «La temporada siguiente descendimos, pero Fernando Vázquez confió mucho en mí. El año de Segunda acabo contrato y tuve un acuerdo para firmar cuatro temporadas. A final de año cambiaron las condiciones y tengo que salir, son cosas que pasan. Valladolid para mí ha sido el club que me ha permitido formarme como profesional. Nunca quise salir de Valladolid, pero se dio así».

Unos meses sin equipo y recaló en Segunda B

«Me quedé sin equipo y caí en la Cultural Leonesa. Le dije a mi repre que no quería escuchar nada y quería renovar en Valladolid, pero no se llegó a un acuerdo. Fui entrenando con el filial de la UD Salamanca en Segunda B y en diciembre se dio la oportunidad de jugar en la Cultural. La condición era que si venía un club de superior categoría en enero quedaba libre y apareció el Racing de Ferrol», añade Jona, como así le llaman en Guijuelo, a MARCA.

Jonathan es homenajeado en el Municipal de Guijuelo por sus 300 partidos con el club.

Jonathan es homenajeado en el Municipal de Guijuelo por sus 300 partidos con el club.CD Guijuelo

Llega a Segunda División con un club histórico donde estuvo cinco años: «Guardo muy buen recuerdo de Ferrol. Fueron cinco años maravillosos allí. A nivel deportivo no llegué a cuajar, ya que fueron tres descensos en esos cinco años y podemos decir que nuestros caminos se separaron en contra de nuestra voluntad».

Una temporada tan atípica que hasta compiten contra el Dépor en Segunda B: «No es una categoría fácil. Aquí han estado equipos como el Real Oviedo, Racing Santander, Racing de Ferrol… equipos que por masa social e historia se ven inmersos en esta categoría por una mala planificación y salir de aquí no es fácil. El Dépor, acostumbrado a jugar en Bernabéu o La Romareda, ahora se ve en el Municipal de Guijuelo. Es una categoría muy perra».

En una teemporada en la que cumplió hace unos meses 300 partidos en el Guijuelo y más de 500 como profesional: «Son momentos de alegría. En el fútbol actual no es normal ver esas cifras en un solo club. En el Madrid o Barça sí se ven, pero en Segunda B llegar a 300 partidos con un club es muy complicado. Cuando tomo la decisión de jugar en Guijuelo ellos intuyen que vengo para un par de años y retirarme. Yo sé que venía de un descenso y quería demostrar que puedo seguir aportando al fútbol. Me encontré un club que ha crecido mucho. Ves ese cambio cuando vienes de Cultural, Valladolid o Ferrol y me encontré una gran familia. Esos 300 partidos con el Guijuelo me sirven de orgullo«.

Cuando tomo la decisión de jugar en Guijuelo ellos intuyen que vengo para un par de años y retirarme

Jonathan Martín, jugador del Guijuelo

¿Duele que le quieran retirar?

«El futbolista tiene fecha de caducidad y estamos expuestos a la crítica y al halago. Hay gente que solo se fija en el DNI. Cuando lo haces mal escuchas todo tipo de comentarios y cuando lo haces bien escuchas otras cosas. Hay que aprender a vivir con ello. Desde hace muchos años que no presto atención a esos comentarios«, añade Jonathan.

Con dos hijos y con la mentalidad de disfrutar junto a ellos de su carrera como futbolista: «El fútbol es un estado de ánimo y doy fe de ello. Mi mujer y mis dos hijos me han dado una estabilidad. Me doy cuenta de que lo más importante son ellos. Antes terminaba un partido me iba a casa y ni llamaba a casa, me encerraba en mis errores. Ahora ellos no te lo permiten. Ellos no entienden tu frustración y quieren tenerte feliz. En ese sentido, mi familia me ayuda. Mi mayor motivación son mis hijos, no les gusta verme en la grada. El mayor, de 8 años, ya va sabiendo de fútbol y le hago ver en qué consiste esto».

El formato más extraño de la Segunda B

«Es un formato atractivo, todos los equipos queríamos volver a la normalidad, pero es cierto que esta competición te hace pasarlo mal, como nos pasó a nosotros. Desde el primer día se vendió que todos los partidos eran finales y al final muchos de esos equipos se han visto perjudicados a la hora de afrontar la categoría. Un mal año nos está haciendo estar en una zona muy comprometida«, en una temporada en la que el Guijuelo está sufriendo más que otros años.

Tras 15 años en Segunda B de forma consecutiva, ahora no podrán mantenerse en la tercera categoría de fútbol español. Condenados a luchar por no estar en Tercera RFEF (la que sería la quinta categoría): «Es una situación muy triste. Vine para hacer un Guijuelo mejor y este año todo ese trabajo nos hace ver que no hemos estado a la altura. Para un jugador como yo es un momento muy difícil. Los últimos meses tengo problemas musculares y no consigo ayudar a mis compañeros».

¿Entrenador que más le marcó?

«Hay entrenadores que me han marcado mucho. Creo que el primer entrenador que me hace ver que tengo unas condiciones para dedicarme a esto es Javier Yepes. Me llevó al División de Honor de Valladolid. Pepe Moré cuando me hizo debutar en Primera midiendo 1’73. Y luego la persona que más me ha marcado por su forma de ver el fútbol es Imanol Idiakez. Si me hubiese encontrado con él cinco o seis años antes hubiese aprendido muchísimo más. Sin desmerecer al resto».

También se acuerda de Ángel Sánchez, muy recordado por Guijuelo: «También Ángel Sánchez por la intensidad, carácter, la pasión que transmitía y confiar en mí en un momento en el que muchos ya dudaban de mi rendimiento«.

Agustín Villar marcó su forma de tomarse la vida

«Llegué con 15 años a la Residencia del Valladolid. Llegó un chico de Zamora, Agustín Villar, y veíamos que era un chico diferente. Por su visión, por como llamaba la atención, todo. Llegó a debutar en Primera y demostró que tenía muchísima calidad. Acabó jugando en Zamora y es un jugador que marcó para toda aquella generación. Nos extrañó que el propio Barcelona no se fijase en él. Sobre todo por ese perfil de 4 que se llevaba en esos años». Años más tarde Agustín se vio forzado a su retirada como futbolista tras un cáncer, que acabó con él en 2013, con solo 31 años.

Un padre con alma de niño que no piensa de momento en retirarse y que vive al máximo su experiencia como futbolista del Guijuelo y de Segunda B: «Procuro vivir el día a día, no me marco nada más allá del próximo fin de semana. Cuando acabo cada año valoro todo: mi temporada, mi ilusión, me sigo sintiendo útil y cuando eso falle me echaré a un lado. Ahora mismo no me planteo nada, sería una falta de respeto para mi club».

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