Fuera de la Cancha Radio | Jasikevicius debe asumir su culpa: Hanga jugó 7 segundos…
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Jasikevicius debe asumir su culpa: Hanga jugó 7 segundos…

Jasikevicius debe asumir su culpa: Hanga jugó 7 segundos…

Actualizado
30/05/2021

23:32

Se mire como se mire, cuando un equipo es escrupulosamente construido para un objetivo y no lo consigue, la palabra fracaso tiene que estar unida al resumen de su temporada. Es verdad que el Barça ha ganado la Copa del Rey, y que aún falta la Liga Endesa por disputar, pero su derrota en la final de la Euroliga ante el Anadolu Efes, es una verdadera puñalada a la hoja de ruta del club.

La Euroliga. Volver a reinar en Europa. Eso es lo que buscaba el Barça con un equipo de campanillas, un verdadero ‘Dream Team’ que ha terminado por vivir una pesadilla. Larkin y Micic ya son dos fantasmas más en la historia europea del Barcelona, como lo fueron en su día Wright, Kukoc, Siskauskas, Vrankovic o Rivers.

No tendrá mucho tiempo para reflexionar el Barça porque este martes inicia los Playoffs de la ACB, pero tienen mucho en qué pensar. En dos años han llegado jugadores de la talla de Higgins, Davies, Calathes, Mirotic, Abrines y, en última instancia Pau Gasol. Todo eso no ha servido para ganar la Euroliga 11 años después del último título. Ahora, este megaproyecto que echó a andar pensando en la Euroliga se tambalea tras una derrota que es todo un fiasco.

Si hay un señalado en la final por la derrota del Barcelona, ese es Nikola Mirotic. Llamado a ser el líder de este equipo, el hispano montenegrino ha demostrado que, mentalmente, los partidos grandes le superan. Le pasaba en el Madrid y le sigue pasando en el Barça. En la víspera afirmó que había llegado su momento, pero precisamente en el momento en el que más le necesitaba su equipo, no estuvo, desapareció.

Mientras en el Barça otras figuras como Higgins y Davies sí aportaban para mantener con vida a su equipo, Mirotic sólo hizo acto de presencia al final y su incidencia no fue definitiva. Mirotic es tan buen jugador por fundamentos como frágil mentalmente. Tiene mucho trabajo que hacer por ahí.

Lo de Micic es de otra galaxia baloncestística. Quizá es lo más parecido a Luka Doncic que podemos ver hoy en día. De hecho, en el segundo tiempo anotó una penetración que hubiera firmado el esloveno. Micic domina el partido para imponer su ritmo y no hay nada que hacer. No estuvo en la primera parte, pero decidió adueñarse del partido en la segunda y se lo quedó.

Su casi segura marcha a la NBA el año que viene, Oklahoma, condicionará Europa la temporada que viene, pero si se va a la NBA, lo hará como Doncic, ganando la Euroliga y como MVP de todo. Es un jugador que, como el de los Mavs, es un verdadero disfrute ver jugar.

Larkin ahora mismo es el jugón de Europa. Nadie hace las cosas que él hace y recuerda, en parte, la forma de penetrar que tenían bases como Iverson o Marbury. Cuando él quiso jugar, y también Micic, el partido cambió y el Barça no encontró la forma de pararle. No es un base a la vieja usanza, es más bien un escolta, pero tiene un primer paso en penetración que es imparable. Y un IQ de los mejores en el baloncesto hoy en día.

Jasikevicius debe asumir su parte de culpa en este fiasco. No supo reaccionar cuando el Anadolu complicó el ataque del Barça con una zona y, sobre todo, llevó el desconcierto a su banquillo. Se pasó el partido protestando, lo que le costó una técnica en el primer cuarto y se vio a Pau frenándole para que no le echaran del partido.

Pero lo más extraño fue la nula utilización de dos piezas que otras veces han sido importantes para él. Hanga jugó siete segundos, lo que no se entiende con Calathes completamente cojo y teniendo que defender a dos exteriores tan peligrosos como Larkin y Micic, y Oriola ni siquiera pisó la cancha. El pívot ya se quedó sin jugar en el choque de semifinales ante el Milán. Salvo que el lituano lo explique, son dos decisiones muy complicadas de entender.

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