Fuera de la Cancha Radio | Florentino puño de hierro
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Florentino puño de hierro

Florentino puño de hierro

Guste o no, tenga más adeptos o menos, Florentino Pérez tiene una manera particular de gestionar al Real Madrid y lo cierto es que socialmente está más que respaldado. El presidente piensa que la entidad está por encima de jugadores y técnicos. Las decisiones se toman con independencia del nombre del jugador o el entrenador de turno. Cuando el conflicto aparece, la postura es firme y siempre prevalece el criterio que más interesa a la entidad o, por lo menos, el que consideran que así será.

Popularmente se habla de pulsos, de situaciones de tensión que se crean alrededor de jugadores y club. Los dirigentes creen que es más mantener una línea y una manera de gestionar importantes decisiones del club, que diferencias personales.

Lo curioso es que todos aquellos jugadores que han tenido que abandonar el Real Madrid, según mucha gente de manera precipitada, han terminado volviendo a la entidad antes o después. Hierro, Raúl y Casillas son el claro ejemplo de que la puerta no queda cerrada.

El primer gran duelo o pulso fue el que mantuvo Florentino Pérez con Fernando Hierro. Con Fernando Redondo no llegó a existir porque al poco de llegar el nuevo presidente, el centrocampista fue traspasado al Milán. Poco importó que aficionados se acercaron a la puerta del Bernabeu para expresar su contrariedad por el adiós del argentino. La decisión ya está tomada y no hubo marcha atrás.

En el caso de Hierro, presidente y agente del jugador llegaron a estrechar las manos, pero nunca se llegó a plasmar en papel. Diferencias en los últimos días de la temporada, agudizadas en la celebración del título y en la posterior cena, evidenciaron un distanciamiento que terminó en un enfrentamiento público entre capitán y presidente.

El caso de Raúl ha sido considerado como un pulso, pero realmente fue Mourinho el que decidió otorgar un papel secundario al delantero, ante lo que se buscó la vida lejos del Real Madrid. La despedida fue fría, pero tampoco el jugador quiso ningún tipo de despliegue. Tres años después volvió al Bernabeu y recibió un homenaje público en el trofeo del que fuera presidente madridista.

Iker Casillas es otro de los jugadores que no tuvo el final que muchos esperaban y ahora está trabajando en el club. Su enfrentamiento fue con Mourinho, pero salpicó al club. Dos despedidas, una en solitario y otra acompañado de Florentino Pérez y todos los títulos que ganó de balnco. El presidente dejó el mensaje de «se va porque nos lo ha pedido».

Cristiano Ronaldo merece capítulo aparte. El portugués desafío a todos y a todos cuando en el mes de febrero exigió al club una mejora de su contrato o una salida en el mercado de verano. La tensión que existía en el vestuario, incluido con Zidane, llevaron a los dirigentes del Real Madrid a formalizar un acuerdo de salida que se firmó como si de un contrato fuera. Meses después CR7 abandonó el Real Madrid y ahora pide volver.

Con Zidane no ha habido pulso. Primero fue un adiós a la francesa y ahora una crónica de una despedida anunciada en el tiempo y que quizás necesitaba más que hace tres años y que ha servido para que los anunciados cambios lleguen al Real Madrid.

Lo de Sergio Ramos es un hasta luego que se empezó a escribir hace seis meses y que en la tarde del miércoles tuvo carácter oficial. El central tensó la cuerda y cuando quiso recoger, se había roto y ya no existía.

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