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Djokovic se corona en París y acecha a Nadal y Federer

Djokovic se corona en París y acecha a Nadal y Federer

Actualizado
13/06/2021

19:24

Novak Djokovic se ha apoderado este domingo oficialmente de la tierra de París tras levantar su segundo título de Roland Garros. Su víctima ha sido Stefanos Tsitsipas por 6-7(6), 2-6, 6-3, 6-2 y 6-4, en 4 horas y 11 minutos.

El tenista de Belgrado pasará a la historia por ser el primer jugado en la Era Open capaz de hacer doblete en los cuatro grandes escenarios de la raqueta. Había ganado en los Internacionales de Franca en 2016 y repitió esta tarde.

A sus 34 años y 22 días, es el tercero más longevo en imponerse en el torneo después de los españoles Andrés Gimeno y Rafael Nadal. Suma su decimonoveno ‘Grand Slam’ y está a uno de Roger Federer y Nadal.

El duelo se mantuvo igualado aunque la sensación era que Djokovic lo tenía en sus manos. El serbio tardó cuatro juegos en ceder un punto con el saque. Apenas notaba la presión de su rival desde el resto.

La grada se había decantado desde la presentación por el griego. Incluso pitaron al número uno cuando el ‘speaker’ recordó que para llegar a la cita había eliminado a Nadal en las semifinales.

Nole, por enésima vez en el torneo, se fue por los suelos en el séptimo asalto. Lucía gorra para refugiarse del sol que iluminaba un día más el cielo de París.

La pelota botaba más, estaba más viva, pero delante no estaba Nadal, que multiplica los efectos de sus tiros cuando se juega en esas condiciones.

Tsitsipas dominaba por 5-4 y 30-40 y la gente empezó a corear su nombre. Estaba a un punto del primer set gracias a una caña de derecha de Djokovic. El pupilo de Marian Vajda necesitó de un intercambio largo para salvar la situación de máxima presión.

La juez de silla no dejaba pasar una y pitó un ‘warning’ al heleno por retrasar la puesta en escena de la pelota. El viento provocaba remolinos en la majestuosa Philippe Chatrier.

Djokovic pasó de levantar una pelota de manga a romper el saque de su oponente. Lo que pasa es que perdió su servicio inmediatamente después y jugó uno de los peores ‘tie break’ que se recuerdan. Cedió los cuatro primeros puntos. Reaccionó después hasta tener pelota de set con 6-5. Pero Tsitsipas tiraría una derecha a la línea. Dos errores no forzados, uno con el revés y otro con la derecha, darían ventaja al griego.

Al tenista de Belgrado se le notaba con la presión añadida del que juega para ser el mejor de la historia. Por momentos, su versión errática recordó a la de la final de 2015 ante Stan Wawrinka. En aquella edición también había derrotado a Nadal, en los cuartos y se quedó sin el premio del triunfo.

Novak estaba anímicamente tocado. Entregó su primer saque en la continuación. Parecía abatido. Se dedicaba a hacer dejadas, la mayoría con acierto, pero que denotaban falta de otras armas.Volvería a ceder otro ‘break’ que aceleraría el desenlace de la segunda manga.

Se había obligado a la épica, a remontar por sexta vez en su carrera una desventaja de dos sets. Lo había hecho ya en París este año con Lorenzo Musetti de verdugo. Lo que pasa es que venía de una semifinal con Nadal de 4 horas y 11 minutos.

La última vez que se había levantado un resultado tan adverso en una final de Roland Garros fue en la de 2004 entre los argentinos Gastón Gaudio y Guillermo Coria. El primero pudo con el segundo. Había sucedido tres veces antes: Björn Borg a Manolo Orantes (1975), Ivan Lendl a John McEnroe (1984) y Andre Agassi a Andrei Medvedev (1999).

Djokovic lo intentó de salida en el tercero. Se fabricó cuatro opciones de rotura en el cuarto juego. No aprovechaba ninguna. Su mujer Jelena se levantaba en su banquillo atacada de los nervios. El porcentaje de efectividad de Nole era de 1 de 7 en bolas de ‘break’. Sí fue suya la quinta tentativa. Recortaría la distancia en el marcador.

A diferencia de otros partidos, el serbio no perdió la compostura, siempre enfocado en la misión de la victoria final. Sus tiros empezaron a morir en las líneas con una precisión matemática.

Se trata de la espalda

Tsitsipas pedía una tregua y la tuvo porque abandonó la pista para irse a los vestuarios. El fisioterapeuta del torneo regresó con él para tratar su espalda.

‘Nole’ puso la directa hacia la gloria sin piedad, con una marcha más y atacando al revés de su oponente. El cuarto asalto también será suyo.

En el quinto set, el mejor tenista del planeta iba lanzado. Tuvo opción de rotura en el inicio. Se le escapó. Stefanos se había convertido en un invitado. Todo lo que pasaba sobre la arena venía generado desde el otro lado de la red.

La final estaba siendo tan larga que apareció el incómodo sol y sombra. Con 3-2 y saque, Djokovic protestaba al árbitro que la organización decidiera activar las luces del estadio. Todo para que la imagen llegara más nítida por televisión.

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