Fuera de la Cancha Radio | Cinco problemas resolvió Rueda y levantó a Colombia en Eliminatorias
5388
post-template-default,single,single-post,postid-5388,single-format-standard,ehf-footer,ehf-template-bridge/bridge,ehf-stylesheet-bridge/bridge,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-theme-ver-16.3,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.7,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-720
 

Cinco problemas resolvió Rueda y levantó a Colombia en Eliminatorias

Cinco problemas resolvió Rueda y levantó a Colombia en Eliminatorias

Lo que encontró fue un cementerio: un grupo enfadado, roto, humillado, sin confianza, desconocido. No pudo hacer nunca un trabajo serio con ese equipo por cuenta de la pandemia, apenas si los vio por zoom. Para rematar dio de baja al 10 en su primer acto de gobierno, para darle tiempo de recuperación según dijo, pero la reacción le generó una auténtica tormenta justo antes del debut.

Parece todo menos un buen presagio, pero resultó ser todo lo contrario: Reinaldo Rueda firmó dos partidos muy prometedores al frente de la Selección Colombia, acabó la semana con 4 puntos de 6 posibles, subió dos escalones en la tabla de posiciones de las Eliminatorias y ahora está en zona de repechaje y, lo mejor, hizo que esa misma base que venía de recibir 9 goles en sus dos salidas de noviembre, recuperar la memoria y volviera a creer. Solo eso ya es suficiente mérito.

Repasamos aquí esos 5 problemas que heredó y que, felizmente, supo resolver el nuevo DT:

​​Recuperó confianza

La Selección Colombia mantiene la base mundialista por trayectoria, conocimiento y experiencia, pero ahora puede sumar un detalle inédito: confianza. El equipo de Queiroz dudaba en cada acción, un poco por no entender y otro poco por no creer, y al final naufragaba sin encontrar líderes futbolísticos que rescataran la nave. Ahora lo que tiene Rueda es un equipo que se siente capaz de ejecutar el plan y va por eso, con defectos, con las imprecisiones propias de la falta de trabajo, pero con la convicción que tanto se pedía y se extrañaba. Cada jugador siente el respaldo a muerte del entrenador desde la propia convocatoria y lo devuelve en el campo así, sin guardarse nada. Ese ya es un paso adelante. 

Encontró alternativas

No estaba James pero apareció Cuadrado; no jugó Falcao, pero estaba Muriel, no estaba tan claro quién sacaría al equipo con limpieza desde el medio pero apareció Uribe; no había lateral izquierdo, pero levantó la mano Tesillo.  Incluso parecía insólito dejar fuera a Barrios, pero cobró sentido cuando apareció un perfil de quite y entrega como el de Cuéllar (más allá de su último partido contra Argentina). ¡Y los que todavía no se han visto! No sobrará nunca el talento de los que más saben, los que han probado con suficiencia que saben hacer la diferencia, pero cuando el destino los saca de carrera, siempre es reconfortante saber qué hay, para caso, un plan B.

Probó que se puede jugar a otra cosa

Rueda sabía que no iba a apagar la tormenta de su decisión de excluir a James Rodríguez si no encontraba un o varios hombres que hicieran el trabajo tan bien como él. Y lo hizo. Tuvo que modificar el tradicional papel del 10, que ha sido una firma sobre la Selección Colombia, pero ahora sabe que es posible ganar, sumar, sufrir con él o sin él. Aplica también para Quintero, el otro ausente. Si están y se acomodan al nuevo plan, perfecto. Pero si no, Cuadrado tiene un ADN europeo que funciona sin sacrificar el estilo, que conecta los circuitos de ataque y sabe cuándo abrir el juego y cuándo cerrarlo. Y después los mediocampistas deben tener la capacidad de sacar al equipo desde su sector y un hombre como Muriel sabe salir del área para venir por la pelota si es el caso. Se pueden proponer nuevas cosas y la prueba son los 4 puntos de la doble jornada.

Enseñó desde el ejemplo

Algunos opinan que Rueda se equivocó en el planteamiento contra Argentina y que por eso encajó dos goles tan pronto. Desde esta tribuna no se vio tan así, era muy inteligente plantear un medio campo nutrido, con hombres de corte pero también de salida como Lerma, Cuéllar y Uribe. Pero dos goles antes de 10 minutos echan por tierra cualquier plan, por más brillante que parezca. Y fue lo que el DT aprovechó para enseñar desde el ejemplo, reconociendo el error, no casándose con su idea y dando un voto de confianza: echó mano de Muriel, a quien le pedían a gritos desde el vamos, no esperó para meter tres cambios más y al final confió en que el talento resolvería los líos. Así salió. 

Rescató la unidad

Lo que había antes de Rueda era un camerino roto por dentro: jugadores llenos de dudas por su desempeño, que insistían en culpar al otro, que no tenían reparo en señalar para salvarse. Y ahora el discurso es el de «la unidad desde la fe», como decía Cuadrado. No significa que no se hagan los reclamos a los que haya lugar (como Cuadrado a Dávinson) pero ya no es quedarse ahí, nadando en rencores que no llevan a nada. En el intermedio contra Argentina quedaba claro que todos juntos creían en la igualdad y así lo lograron, sufriendo y siendo solidarios, todos igual, ninguno más que otro. Es una señal de reconciliación en la que es clave el carácter conciliador del nuevo DT.

SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES
GUARDAR

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.